Las brasas de El Glop se llenan de calçots


Las brasas de El Glop se llenan de calçots

Empieza la temporada de “calçotades”, esos preciados momentos desde noviembre hasta mediados de abril, en los que nos reunimos en familia o con amigos, nos tiznamos las manos, los más sensatos se ponen un babero como los más pequeños, y mojamos una cebolla alargada en una deliciosa salsa naranja. En El Glop nos hemos propuesto, no sólo hacértelos llegar a la mesa desde nuestras brasas, sino explicarte hasta el más mínimo detalle de este plato tradicional de nuestra gastronomía.

Se consumen, normalmente, desde noviembre hasta mediados de abril y suele ser una fiesta gastronómica popularmente llamada “calçotada”, en la que amigos y familiares se encuentran para comer, en compañía, esta curiosa cebolla alargada asada con llama de sarmientos siempre mojada en la salsa Salvichada (en catalán salvitxada) o, más comúnmente conocida por salsa Romesco.

¿Por qué es alargada?

¡Por la manera especial de su cultivo! Para obtener esa forma alargada, la cebolla se calza o, en catalán, “calça” con más tierra, es decir, se añade tierra a la base para que la cebolla, en busca de luz, se vaya estirando. El “calzado” se repite de 2 a 3 veces durante el proceso de cultivo, lo que da lugar a una parte blanca lo suficientemente larga que, según la IGP (Indicación Geográfica Protegida) tiene que medir entre 15 y 25 cm.

La salsa Romesco de El Glop ¿Quieres hacerla en casa? ¡Te damos la receta!

Nuestro chef Antonio comparte su receta: “La salsa de Romesco se hace con tomates maduros, almendras, avellana, ñoras, ajos, galletas, pimentón rojo, aceite virgen de oliva, sal y unas gotas de vinagre de Módena. ¿Las cantidades? Me tengo que guardar algún secreto pero con un poco de arte, os saldrá buenísima.”

¿El origen?

Es una incógnita. Algunos muchos dicen que está en Valls (Tarragona), aunque al respecto hay indicios que dicen que ya se comían en la época del Imperio romano. Pero de los romanos no tenemos leyenda, de Valls sí y, como es nuestra, la contamos. Se dice que un agricultor de Valls apodado “Xat de Benaiges” (pronunciado “Chat”) quemó unas cebollas viejas a finales del siglo XIX. En lugar de tirarlas, el buen hombre las peló y las probó ¿por qué? No lo sabemos, lo que sí sabemos es que el figura descubrió, en su interior, una cebolla dulce y poco fibrosa. No hay pruebas fehacientes de que haya sido así realmente, pero ¿a que es resultona la historia? Lo que sí se sabe a ciencia cierta es que hay pruebas de calçots en Valls desde principios del s.XX y que, en cuanto a calidad, son de los mejores que hay. Que no es por casualidad que Valls sea, hoy en día, la capital mundial de tan preciada cebolla, que la Unión Europea distinga su calidad con la concesión de una Indiación Geográfica Protegida (IPG) y que sean los calçots que tenemos en El Glop.

¿Cómo se pela?

Basta con presionar la punta y estirar al mismo tiempo de las hojas centrales. De esta manera, el calçot sale entero y completamente limpio. Una vez pelado se baña en la salsa de calçot, llámese romesco o salsa salvitxada, lo elevas para introducirlo en la boca y a disfrutar. Puede ser que te manches con la salsa, ¡bienvenido a una calçotada!

Además de estar buenos para el paladar ¿los calçots son buenos para la salud?

Pues sí, no vamos a enrollarnos, pero las propiedades nutritivas son variadas y extensas. Hay vitaminas A, B, C y E, además de minerales y oligoelementos. ¿Lo cualo? Pues calcio, cloro, magnesio, cobre, cobalto, hierro, yodo, fósforo, potasio, níquel, silicio, cinc, azufre y bromo. ¿qué os parece?

Calçotada sin tener que salir de Barcelona: El Glop

La calçotada va asociada a salidas de la ciudad a casas de campo, restaurantes en las afueras o zonas de barbacoa y, aunque de vez en cuando salir un poco del ruido y el tráfico no va nada mal, es cierto que a veces se hace complicado. Si quieres disfrutar de una buena calçotada de toda la vida con calçots de Valls con denominación IPG sin salir de Barcelona, nos tienes a El Glop.

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